martes, 3 de noviembre de 2009

UNIDAD SIETE

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UNIDAD 7: LA LECTURA III
Por: Carlos Alberto Rincón C.
LA LECTURA Y LAS FUNCIONES DEL LENGUAJE
El lingüista Karl Bühler identificó en su obra Teoría del lenguaje (1967) tres funciones1 básicas
del lenguaje: representativa, expresiva y apelativa . Estas tres funciones toman modalidades
propias en la lectura.
La función representativa es la más importante de la lectura, en tanto transmisión del
patrimonio cultural. Esta función es primordial en los tratados, en los libros utilizados como
guías en las distintas asignaturas, en las obras históricas, filosóficas y, en general, en todos
los textos informativos y científicos. Es bueno recordar que la lectura es, junto con las
matemáticas, la única actividad de tipo académico que se ha convertido en objeto de una
instrucción específica, y en un instrumento indispensable para el manejo de las demás áreas
del currículo. Por eso, queremos destacar con esta función el carácter informativo y creativo
de la lectura, como medio fundamental en la educación universitaria para la adquisición de la
información y para la renovación del conocimiento. Reconocemos así, una vez más, que la
eficiencia de la lectura mantiene una relación estrecha con el éxito académico.
La función expresiva se manifiesta también en la lectura, ya que los textos escritos pueden
ser considerados como “síntomas” de los sentimientos, emociones e ideas de un autor. Pero la
lectura cumple además esta función en relación con la propia expresividad del lector: la lectura
produce emociones en el lector y activa su imaginación. En el plano personal, la lectura
proporciona experiencias por medio de las cuales el sujeto puede superar sus limitaciones,
identificar y ampliar sus intereses, obtener conocimientos más profundos de sí mismo, de
otros seres humanos y de la sociedad donde vive.
La función apelativa se encuentra presente en todos los textos escritos, puesto que ellos,
como objetos verbales, influyen en los conocimientos, actitudes y pensamientos del lector.
Algunos textos escritos cumplen de una manera más específica con esta función. Por ejemplo,
los textos con funciones de tipo normativo: los letreros (“pare” o “siga”), las indicaciones
(“sube” o “baja”), las leyes, los reglamentos; con funciones de tipo interaccional: las
invitaciones, las tarjetas de cumpleaños, de saludos, de felicitaciones, algunos avisos
publicitarios; de tipo instrumental: los manuales de instrucciones, las recetas, los formularios;
de tipo heurístico: cuando nos encontramos con textos cuyo propósito es servirnos para
descubrir algo, formular preguntas, plantear problemas, interrogantes, inducirnos a la
reflexión, a la indagación —la función heurística es la que le permite al lenguaje la búsqueda de
la información necesaria—, y, por último, los textos con funciones de tipo dramático: las obras
de teatro, los libretos y los guiones de radio, cine y televisión.
1 Recordemos que con el término funciones nos referimos a las diversas finalidades o usos concretos de los signos
lingüísticos.
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Adicionalmente a estas tres funciones básicas, también podemos establecer una relación entre
la lectura y las funciones metalingüística y poética, identificadas por Jakobson. Con la función
metalingüística puesto que la lectura tiene, sin lugar a dudas, claros efectos sobre el lenguaje
mismo, tanto oral como escrito: nos permite familiarizarnos con las estructuras propias del
lenguaje escrito, aumentar nuestro léxico y mejorar nuestra ortografía. Y como la actividad
lectora debe ser, por supuesto, una fuente de goce, de re-creación, de placer, entonces la
función poética se vincula, principalmente, con las lecturas literarias: se lee con el propósito de
recrear el texto como una obra de arte, de apreciar su dimensión estética, obtenida tanto por
el manejo del lenguaje como por la estructura de la obra.
NIVELES DE LECTURA O MOVIMIENTOS INTERPRETATIVOS
“El lector crítico es tan necesario como el lector ingenuo
para que el texto sea leído con éxito, pero se pone de
manifiesto algo paradójico: para leer bien, también hay
que saber leer “mal” ”.
Helena Usandizaga
“León Hebreo, filósofo neoplatónico del siglo XVI, de manera figurada nos habla de tres tipos
de lectores: unos comen sólo la cáscara ; otros comen la membrana que cubre la médula, y
los últimos, además de comer la cáscara y la membrana, comen la médula, la esencia del
fruto”.
Fabio Jurado Valencia
Es factible hablar de niveles de lectura o de movimientos interpretativos debido a que todo
texto se construye como una estructura, como un tejido orgánico cuya urdimbre nos revela
diversos estratos. Pero también podemos hablar de estos niveles por la manera como los
lectores operan con los textos y establecen con ellos sus transacciones.
Se suelen identificar tres macroniveles de lectura, reconocidos por diversos autores en
diferentes épocas, aunque con distintos nombres. Y decimos que son macroniveles puesto que
en cada uno de ellos se presentan también subniveles.2 Es lógico suponer que cada macronivel
o cada subnivel se fundamenta en el anterior.
1. Nivel de lectura descriptiva o literal:
Podemos subdividirlo en dos subniveles, pero en ambos de lo que se trata fundamentalmente es
de dar cuenta de qué dice el texto.
2 Aludiendo a una lectura integral, Roland Barthes (1989) afirma que no es pertinente describir niveles de lectura, ya que
no es posible cerrar la lista de estos niveles. En su obra El Susurro del Lenguaje, dice: “saber leer puede controlarse,
verificarse, en su estadio inaugural, pero muy pronto se convierte en algo sin fondo, sin reglas, sin grados y sin
términos”.
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a. Subnivel literal básico o primario:
Nos permite captar lo que el texto dice en sus estructuras de manifestación. En otras
palabras, se trata simplemente de reproducir la información que el texto nos suministra de
manera explícita y directa; de identificar frases y palabras que operan como claves
temáticas. En este nivel, todavía no nos preguntamos por qué el texto dice lo que dice ni
cuáles son, por ejemplo, sus intenciones ideológicas y pragmáticas. Sin embargo, no es
conveniente subestimar este nivel literal básico como un nivel de extrema superficialidad y
mínimos alcances. El mismo Umberto Eco llama la atención sobre la importancia de la
interpretación de carácter literal, pues la considera como un presupuesto indispensable
para poder acceder al universo de las inferencias y de las conjeturas textuales.
b. Subnivel literal avanzado o secundario:
Constituye un nivel de mayor cualificación que el anterior. Ya no se trata sólo de reproducir
literalmente la información explicitada sino de reconstruir o de explicar con otras palabras
lo que el texto enuncia en su estructura semántica de base.
A este subnivel, corresponden dos prácticas necesariamente reguladas por la comprensión
básica del texto original: la paráfrasis3 y el resumen.
La paráfrasis es una estrategia de enorme importancia para los estudiantes que apenas
inician un curso de composición escrita: orienta sus lecturas hacia temas de interés
científico y cultural, motiva la reflexión sobre dichos temas y permite que el texto original
sirva de estructura modelo en la composición de uno nuevo.
La elaboración de una paráfrasis consta de dos pasos:
1. Se identifican las proposiciones que subyacen tras las oraciones que conforman el texto
elegido.
2. Y con base en la labor anterior, se reconstruye el texto por medio de una versión propia.
Veamos un ejemplo sencillo de paráfrasis del siguiente fragmento:
“[La moda implica una cierta fluidez de la estructura social de la comunidad.] [Deben existir
diferencias de posición social,] [pero debe parecer posible salvar estas diferencias;] [en una
jerarquía rígida la moda es imposible”.]
(Los corchetes indican las cuatro proposiciones identificadas)
“La moda conlleva una determinada flexibilidad en la estratificación social de un conglomerado. Es
necesario que haya diferencias en la escala social; sin embargo, debe ser factible soslayar esas
diferencias; en una organización rigurosa la moda no podría existir”.
3 Ver Anexo al final de la Unidad..
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En este primer nivel de lectura descriptiva, el procedimiento de aproximación a los textos
comprende varias tareas: a. Una lectura global del texto, con el propósito de hacerse a una
idea general de la temática desarrollada. b. Analizar cada uno de los párrafos: reconocer
las unidades oracionales, captar su sentido y jerarquizarlas en oraciones principales y
secundarias. c. Suprimir información accesoria e identificar el tema o núcleo informativo
fundamental, es decir, minimizar la cantidad de información gráfica que es necesaria para
producir el significado. d. Realizar generalizaciones que permitan condensar la información.
e. Reconstruir el texto de manera concisa y coherente. Sin embargo, todo este
procedimiento se invalida si el texto elegido no resulta significativo para el lector. Por eso,
los profesores deben ser extremadamente cuidadosos en la selección de las lecturas
que van a ser utilizadas como soporte o ilustración de los contenidos de los programas.
La lectura descriptiva constituye la experiencia que predomina en el ámbito académico.
Según Jurado Valencia (1997: 92), en este nivel “el sujeto lee con la preocupación de la
evaluación académica, y no tanto desde la evaluación textual, auténtica, presupuesta en todo
lector analítico”.
2. Nivel de lectura interpretativa e inferencial:
“Al poner el acento sobre la interpretación, Nietzsche rechaza
toda concepción naturalista o instrumentalista de la lectura:
leer no es recibir, consumir, adquirir. Leer es trabajar ”.
Estanislao Zuleta
Este es un nivel que exige mucha mayor cooperación y participación del lector, quien deberá,
entonces, inferir o concluir lo no explicitado por el texto. Conduce a encontrar qué quiere
decir lo que dice el texto y qué es lo que el texto calla. Esto equivale, en otras palabras, a
reconocer que un texto comprende tanto lo dicho —lo explícito— como lo no dicho —lo
implícito—.
Es el momento de preguntarse por qué el texto dice lo que dice, qué es lo que no dice y cuáles
son sus presupuestos e intenciones ideológicas y pragmáticas. Las inferencias que nos permite
producir un texto escrito no son todas de la misma naturaleza. Comparemos algunas
inferencias de una frase como (1)“Juan era pobre, pero honrado”:
(a). Los pobres generalmente no son honrados
(b). La pobreza es consecuencia de la honradez
(c). La pobreza está asociada con la deshonestidad
(d). Riqueza y honradez están emparentadas
(e). Pobreza y honradez tienden a excluirse
(f ). La pobreza obedece a un comportamiento virtuoso
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Las inferencias (a),(b) y (e) se establecen sobre la base de lo que se dice. Mientras que las
inferencias (c), (d) y (f) se establecen sobre la base de un contenido implícito en los elementos
léxicos, en la estructura sintáctica del enunciado o en la información contextual.
Ahora bien, si comparamos las frases (1) “Juan era pobre, pero honrado” y (2)“Juan era pobre
y honrado”, podemos concluir que son equivalentes desde un punto de vista lógico-semántico,
pero no desde un punto de vista ideológico y pragmático. Las inferencias de (1) no pueden ser,
en consecuencia, iguales a las de (2).
—Realiza tres inferencias de (2) y establece comparaciones con las de (1)—.
La lectura interpretativa puede tener tantos subniveles como competencia textual,4 propósitos
e intereses tenga cada lector. Además de las tareas descritas en el nivel anterior, el lector
establece relaciones y asociaciones de significado y de contenido, que le permiten identificar
las distintas formas de implicación, de inclusión o exclusión, presuposición, causa-efecto,
espacialidad, temporalidad, etc., inherentes a determinados textos.
En este nivel, asumimos la lectura como una auténtica práctica semiótica, como un proceso
dinámico y flexible de interpretación, que requiere de un lector dialógico, capaz de leer,
además del texto, el pretexto, el subtexto, el intertexto y el contexto. Leer de esta manera
nos prepara, desde luego, para leer la vida.
Son varias las acciones que se pueden adelantar para inducir a una lectura interpretativa. La
primera: darle mundo al texto, crear los presupuestos de lectura y activar los esquemas de los
lectores. La segunda: impulsarlos a aseverar el sentido explícito y a develar los implícitos a
través de un recorrido por los componentes de la textualidad. La tercera: orientarlos para que
realicen la lectura de cualquier componente textual en relación con los demás componentes y
de todos ellos con el intertexto y el contexto.
Observemos cómo con estas acciones hemos aludido a una lectura triple:
1. presupositiva 2. aseverativa y 3. implicativa o inferencial.
3. Nivel de lectura crítica o valorativa:
Está considerado como un nivel de alta complejidad y de enorme productividad para el
lector. Comprende en su totalidad los dos niveles anteriores.
Según el tipo de texto, la valoración es posible desde variadas perspectivas. Son múltiples
las ópticas desde las cuales el texto puede ser interrogado. Pero, en todos los casos, el
sujeto lector lo somete a una minuciosa evaluación crítica.
4 La competencia textual también incluye las competencias pragmática, cognitiva y semántica.
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Esta lectura referencia valoraciones y juicios, elaborados tanto a partir del texto leído
como de sus relaciones con otros textos; lo que necesariamente deberá conducirnos a la
escritura de uno nuevo. Sin duda, lo anterior equivale a poner en plena actividad la
enciclopedia cultural o competencia intelectual del lector.
Lo que más nos interesa destacar de la lectura valorativa es su vínculo imprescindible con la
escritura; sólo la escritura nos permitirá dotar de una estructura cohesiva y coherente esa
valoración crítica del texto leído. Por lo tanto, si pretendemos evaluar, de manera efectiva,
la calidad de nuestra interpretación de un texto complejo, el mejor reto será escribir sobre
él.
ESTRATEGIAS UTILIZADAS EN EL PROCESO LECTOR5
“Aunque parezca extraño, los libros no se deben
leer. Se deben releer. Un buen lector, un lector
activo y creador, es un relector ”.
Vladimir Nabokov
“Encontramos sujetos que han aprendido a leer,
pero que no son capaces de aprender leyendo ”.
Emilio Sánchez
En el proceso de lectura se emplea una serie de estrategias. Ya hemos dicho que una
estrategia es un plan de acción para lograr un objetivo. En este caso, ese plan es un amplio
esquema diseñado y desarrollado por un lector con el propósito de obtener, evaluar y utilizar
información.
Como cualquier otra actividad de los seres humanos, la lectura es una conducta inteligente. El
cerebro es el centro de la actividad intelectual humana y del procesamiento de información.
Se diseñan estrategias para la lectura, pero ellas también se desarrollan y modifican durante
la lectura. De lo contrario, no tendría sentido referirnos a la lectura como un proceso dinámico
y flexible.
5 El contenido de este tema es una síntesis de los planteamientos de Kenneth Goodman (1982).
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Clases de estrategias:
1. Estrategias de muestreo:
Le permiten al lector seleccionar la información relevante, útil y necesaria. Generalmente,
los textos suministran unos índices, unas pautas, que son redundantes. El lector debe
seleccionar entre estos índices solamente aquellos que le son más útiles y productivos. Si
no lo hace, su aparato perceptivo se sobrecarga de información innecesaria o insustancial.
Esta estrategia le exige al lector una permanente “actividad de elección”, una “atención
selectiva”: parte de la información se conserva y otra parte se relega o simplemente se
ignora.
2. Estrategias de predicción:
Debido a que los textos utilizan pautas recurrentes y tienen una estructura, los lectores
son capaces de anticiparlos, están en condiciones de predecir la información que se les va
presentando: el final de una historia, la lógica de una explicación, la estructura de una
oración compuesta, el final de una palabra. Para predecir, los lectores recurren a su
enciclopedia cultural y a sus esquemas. La velocidad de la lectura silenciosa es una
demostración de que los lectores están en forma permanente haciendo muestreo y
prediciendo mientras leen.
3. Estrategias de inferencia:
La inferencia es un mecanismo poderoso que le permite al lector complementar la
información explícita de los textos. No sólo se puede inferir lo implícito sino también lo que
más adelante el texto explicitará. Entre muchas otras cosas, la inferencia se emplea, por
ejemplo, para reconocer el antecedente de un pronombre, un término elidido (omitido por
estar sobreentendido), el sentido de un concepto, una inclinación ideológica. Incluso puede
ser útil para decidir sobre lo que un texto debería decir cuando aparece un error de
imprenta.
4. Estrategias de autocontrol:
Si las anteriores son estrategias básicas de lectura, es porque los lectores controlan
constantemente esta actividad para asegurarse de que están produciendo significados.
Como es indudable que existen riesgos en el muestreo, en las predicciones y en las
inferencias, los lectores deben estar atentos al proceso que adelantan para tratar
activamente de controlarlo. En ocasiones, descubrimos que hemos fallado en la selección de
la información relevante, o que hemos realizado prometedoras predicciones que luego
resultan falsas, o que hemos hecho inferencias sin fundamento. Debido a esto, los lectores
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emplean una estrategia que les permite confirmar o rechazar la labor adelantada.
Aprendemos a leer por medio del autocontrol de nuestras propias lecturas.
5. Estrategias de autocorrección:
Se utilizan cuando el texto leído es complejo. Sirven para reconsiderar la información
obtenida o para conseguir más información cuando no se pueden confirmar las expectativas.
A veces, esto implica un repensar y volver con una hipótesis alternativa, o una regresión
hacia partes anteriores del texto para buscar índices útiles adicionales. La autocorrección
es también una forma de aprendizaje, ya que es una respuesta a un punto de desequilibrio
en el proceso de lectura.
Estas cinco estrategias que hemos mencionado no pretenden ser, de ningún modo, fórmulas
mágicas o claves para mejorar automáticamente la competencia lectora. Por el contrario, son
planes integrados, amplios, flexibles y relativos. No son aplicables de igual forma para todos
los textos, ni ejecutados de la misma manera por todos los lectores. Precisamente porque
reconocemos que uno de los objetivos más difíciles de alcanzar es el desarrollo efectivo de
estrategias de comprensión de lectura.
LA LECTURA ES UN PROCESO CÍCLICO
En esa actividad inteligente que es la lectura, podemos identificar cuatro ciclos: óptico,
perceptual, sintáctico y de significado o semántico. Desde luego, en el proceso lector estos
ciclos no se producen en forma lineal, aislada o independiente. A medida que la lectura
progresa, una serie de ciclos se continúa tras otra. Como el objetivo primordial del lector es
producir significado a partir de un texto, los ciclos son tentativos y pueden no ser
completados si ya se ha alcanzado esa finalidad esencial.
El cerebro, como centro de toda actividad intelectual, controla el ojo y lo dirige para que
recoja la información presentada por el texto, concentrándose en la más útil e ignorando la que
no es necesaria. Así pues, incluso en el ciclo óptico es el lector quien controla activamente el
proceso.
El ojo humano es un instrumento óptico. Tiene un lente con una distancia focal que le permite
recoger información clara de una parte pequeña del texto. Pero el ojo también tiene una visión
periférica menos clara, y hace uso de ella para no detenerse en todos los signos gráficos y
poder llevar a cabo un ciclo perceptual muy eficiente. Nuestra capacidad para predecir pautas
de lenguaje es tan grande que lo que creemos ver es, en la mayoría de los casos, lo que
esperábamos ver. Una vez hemos producido sentido, tenemos la ilusión de haber visto todos
los detalles gráficos del texto. Se dice que los buenos lectores utilizan índices perceptivos
mínimos para activar sus esquemas y no se detienen en información irrelevante.
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En el ciclo sintáctico, la unidad más importante es la oración. Según Halliday (1982), el texto
es una unidad semántica que no está simplemente compuesta por oraciones, sino que se realiza
en oraciones interrelacionadas. Este ciclo requiere bastante de las estrategias de predicción
y de inferencia. Los lectores deben ser capaces de identificar elementos claves de los índices
de oración (por ejemplo, si es una oración independiente o no), conectores, deícticos,
elementos anafóricos y catafóricos,6 y signos de puntuación, para predecir pautas sintácticas
cuando empiezan a procesarlas.
La producción de significado es la razón fundamental del proceso lector. Y es en el ciclo
semántico donde ella adquiere todo su valor. Mientras leemos, e incluso luego, establecemos
relaciones léxicas, relaciones referenciales, relaciones entre el tema y el desarrollo temático
de base, relaciones intertextuales y contextuales, realizamos inferencias. En síntesis,
construimos y reconstruimos significado a partir de la información que recibimos, y
continuamente estamos evaluando y re-evaluando ese significado. El ciclo semántico nos
permite apreciar el carácter estructurado o sistémico de un texto escrito, es decir, nos
brinda la posibilidad de interactuar con el texto como una totalidad cuyas partes están
interrelacionadas. Por todo esto, este ciclo es básico en la actividad lectora.
Así pues, la lectura es un proceso dinámico, muy activo; un proceso cíclico, no lineal, en el cual
los lectores activan no sólo su competencia lingüística sino también su competencia
semiodiscursiva, su patrimonio cultural y todos sus esquemas conceptuales.
CLASES DE LECTURA
La producción de significados es la razón fundamental de toda lectura. Leer es producir
significados. No obstante, es posible distinguir algunos tipos de lectura de acuerdo con el
propósito que se persigue, el grado o nivel de comprensión, el tipo de texto y las técnicas
aplicadas. Vamos a mencionar a continuación algunos de estos tipos de lectura.
1. Lectura de estudio:
Como su propósito es dominar el tema de un texto específico, es decir, comprenderlo e
interpretarlo, esta lectura busca la máxima profundidad. Su objetivo final se orienta a la
adquisición o al desarrollo de un determinado conocimiento. Recordemos que la lectura de
textos escritos ha sido el principal medio de aprendizaje en el ámbito académico.
2. Lectura informativa:
Tiene como finalidad mantener actualizado al lector sobre los avances científicos o
tecnológicos y sobre lo que sucede en el mundo. En este caso, se requiere de una lectura sin
6 En la unidad 12: La Cohesión y la coherencia, en el subtema Principales mecanismos de cohesión, explicaremos en
qué consisten las referencias anafóricas y catafóricas.
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mucho detenimiento o profundidad, procurando identificar el tema y las ideas principales.
Este tipo de lectura se aplica generalmente a periódicos y revistas.
3. Lectura recreativa:
Aunque toda lectura debe producir goce, placer, recreación, con lectura recreativa nos
referimos, en forma particular, a aquellas lecturas que tienen como propósito específico
resaltar el goce, tal como sucede, por ejemplo, con la lectura de textos literarios.
4. Lectura de documentación:
En ciertas ocasiones, el lector tiene que detenerse en la comprensión de algunas partes del
texto, con el fin de identificar o extractar una determinada información que necesita clara
y precisa. Esta lectura es fundamental para la investigación y para los distintos tipos de
trabajos académicos.
5. Lectura de revisión:
Tiene como finalidad releer los textos para corregir lo que se ha escrito o para recuperar
ideas con el objeto de presentar una evaluación.
ANEXO
LA PARÁFRASIS
Por: Carlos Alberto Rincón Castellanos
En su acepción más general, proveniente de la retórica, se denomina paráfrasis a la explicación
o interpretación amplificada de un enunciado o de un texto completo. Nosotros vamos a
abordar la paráfrasis como una estrategia de comprensión y de producción textual. En este
sentido, podemos definirla entonces como la reconstrucción interpretativa de un enunciado o
de un texto escrito.
Como estrategia para el desarrollo de habilidades de lectura y escritura, la paráfrasis tiene
las siguientes finalidades:
1. Orientar las lecturas de los estudiantes hacia temas de carácter científico, académico,
informativo o literario.
2. Motivar la lectura analítica e interpretativa de esa clase de textos.
3. Y permitir que el texto original sirva de estructura modelo para la producción de un nuevo
texto.
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PRINCIPALES MECANISMOS DE PARAFRASEO:
1. SUSTITUCIÓN SINONÍMICA:
En este caso, se sustituyen palabras o expresiones del texto base (TB) por otras de
significado semejante. Por ejemplo:
Tomemos precauciones = adoptemos medidas de seguridad
Pensó en las consecuencias de su decisión = reflexionó sobre los efectos de su
determinación.
La moda implica una cierta fluidez de la estructura social de la comunidad = la moda supone
una determinada flexibilidad de la organización social de un conglomerado.
2. REORDENAMIENTO SINTÁCTICO:
Consiste en cambiar el orden sintáctico del TB por un nuevo orden, desde luego dotado
también de cohesión y de coherencia. Por ejemplo:
La leyenda dice que hubo mandarines en la antigua China que fueron condenados a muerte
porque olvidaron poner una coma de oro en el texto sagrado = Porque olvidaron poner una
coma de oro en el texto sagrado, dice la leyenda que hubo mandarines en la antigua China
que fueron condenados a muerte.
La modernización no ha mejorado en forma sensible la competitividad en América Latina =
En América Latina, la modernización no ha mejorado en forma sensible la competitividad =
La competitividad no ha sido mejorada en forma sensible por la modernización en América
Latina.
3. CAMBIO DE PERSPECTIVA:
Este mecanismo introduce una variación en el punto de vista adoptado por el autor del TB.
Por ejemplo:
La idea de hacer un reportaje fotográfico fue algo que nunca pasó por mi cabeza en ese
entonces. En realidad, fue en el mismo proceso de trabajo donde aprendí a hacer un relato
fotográfico = La idea de hacer un reportaje fotográfico fue algo que nunca pasó por sus
cabezas en ese entonces. En realidad, fue en el mismo proceso de trabajo donde
aprendieron a hacer un relato fotográfico (de primera persona del singular a tercera
persona del plural).
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4. AMPLIFICACIÓN O AMPLIACIÓN:
Este procedimiento es el que demanda un mayor conocimiento, control y mesura del
parafraseador; pues no consiste simplemente en agregarle al TB opiniones, comentarios,
juicios de valor, explicaciones, detalles, etc., que lo conviertan en un nuevo texto confuso,
impreciso, recargado o carente de unidad. Por el contrario, este mecanismo se utiliza con el
objetivo de mejorar en el TB la claridad (es decir, su sencillez, su orden, su unidad de
propósito, su cohesión y su coherencia), la precisión y la adecuación. Por ejemplo:
En las bolsas de valores, las cotizaciones tuvieron un ligero retroceso En las bolsas de
valores de los países europeos, las cotizaciones tuvieron esta semana un retroceso de medio
punto.
Algunos afirman que la simplificación es la clave del éxito: atiéndete tú mismo, nosotros no
tenemos tiempo ni gente para hacerlo Especialistas en mercadeo afirman que la
simplificación es la clave del éxito comercial: “atiéndete tú mismo, ya que nosotros no
disponemos de gente ni de tiempo para hacerlo”. Este es el lema que hoy en día caracteriza
a los comerciantes modernos.
Por supuesto, estos 4 mecanismos no funcionan en la práctica del parafraseo de modo
aislado o excluyente. Un buen parafraseador sabe que dispone de ellos para emplearlos de
manera oportuna, simultánea y solidaria.
EJERCICIOS:
Fundamentado en el procedimiento de sustitución sinonímica, tache con una X la opción que
mejor parafrasea el enunciado ofrecido:
1. Los seres humanos no experimentamos el color como un evento aislado.
A. Los individuos no sentimos el color como un acontecimiento singular.
B. Las personas no percibimos el color como un fenómeno independiente.
C. Los sujetos no vemos el color como una impresión única.
2. Hoy en día, la publicidad no persuade, seduce.
A. Actualmente, la publicidad no convence, cautiva.
B. En este tiempo, la publicidad no disuade, encanta.
C. En la actualidad, la publicidad no impone, hipnotiza.
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3. La globalización ha deformado la asignación de los recursos estatales a favor de los
bienes privados.
A. La globalización ha trastornado el otorgamiento de los recursos de un país en nombre
de los inmuebles individuales.
B. La globalización ha distorsionado la distribución de los recursos nacionales en beneficio
de los capitales particulares.
C. La globalización ha tergiversado la entrega de los recursos de un estado a expensas de
las riquezas personales.
4. El objeto para la fotografía es todo lo que acontece tanto en el mundo como en el
universo personal.
A. El centro para la fotografía es todo lo que ocurre tanto en el contexto como en el
interior de la persona.
B. El motivo para la fotografía es todo lo que pasa tanto en el medio como en el ámbito
familiar.
C. El tema para la fotografía es todo lo que sucede tanto en el exterior como en el mundo
del sujeto.
5. El problema para el periodista no es si presenta o no una escena de horror, sino cómo la
presenta.
A. La disyuntiva para el periodista no está en si anuncia o no un evento de pánico, sino en la
manera como lo anuncia.
B. El dilema para el periodista no consiste en si muestra o no una imagen de pavor, sino en
la forma como la muestra.
C. La duda para el periodista no surge en si expone o no un suceso de espanto, sino en el
modo como lo expone.
6. Lo que menos importa para un hombre capaz son los tropiezos.
A. Lo que mejor ignora un hombre diestro son los inconvenientes.
B. Lo que más desestima un hombre talentoso son los obstáculos.
C. Lo que menos interesa a un hombre apto son los sobresaltos.